sábado, 21 de abril de 2007

ESBJORN SVENSSON: “EL LÍMITE ESTÁ EN UNO, NO EN LA MÚSICA”




Comparado —favorable y desfavorablemente— con Brad Mehldau y también con Keith Jarrett, saludado como “representante del jazz del siglo XXI” y dueño de uno de los sonidos más frescos del jazz europeo, el trío encabezado por el joven pianista sueco Esbjörn Svensson recorrió España en una gira con la vaga excusa de presentar su CD Strange Place for Snow. El EST (iniciales de Esbjörn Svensson Trio pero también de Eastern Standard Time, hora local del este) se completa con el notable contrabajista Dan Berglund y el baterista Magnus Öström, amigo de la infancia de Svensson. La combinación de sonidos acústicos y electrónica de sus discos anteriores, como el ingeniosamente titulado From Gagarin’s Point of View (refiriéndose al astronauta Gagarin, y a su punto de vista, es decir, la tierra desde la luna) y Winter in Venice, les valió todo tipo de premios y elogios, como los Grammys suecos a artista del año, compositor del año y álbum de jazz del año. Amable, joven (nació en 1964) y desprejuiciado, Svensson —que comparte con sus compañeros de banda un look de músico de pop moderno más que de jazzero tradicional— demuestra no temerle al rock ni a los sonidos de su tiempo a la hora de presentar una propuesta musical.

“Keith Jarrett ya no es más una influencia para mí. Lo fue, estoy seguro de ello. En especial cuando comenzamos. Todavía adoro lo que él hace, es un maravilloso pianista y compositor, pero muchas cosas han ocurrido desde entonces hasta ahora. En este momento estoy escuchando mucha música clásica. Diría que Bach y Bartok son mis principales influencias en la actualidad. Ahora, si pensamos en pianistas de jazz, Jarrett, por supuesto, pero también escucho a Chick Corea, Herbie Hancock, Lyle Mays, Teddy Wilson, Art Tatum, Oscar Peterson. Hoy en día uno de mis favoritos es Brad Mehldau".

“No creo que debería comparárseme con Brad Mehldau. Pienso que él es un músico excepcional y su trío es el mejor que yo haya escuchado, así que aconsejo a la gente que los escuche. Los tres son músicos absolutamente grandiosos y Brad, como pianista, tiene un tempo y una técnica que son maravillosos, pero también es la forma en que utiliza esos talentos, que hacen que sólo sea música lo que fluye, nada de exhibicionismo virtuoso: sólo música. Eso, para mí, es lo importante. Me encanta lo que ellos hacen pero eso no quiere decir que quiero hacer lo mismo con mi trío. Ellos tienen un concepto perfecto. Nosotros tenemos otro. Queremos hacer otra cosa, tal vez más relacionada con la música clásica. Pero también hay otras fuentes de inspiración: pop, rock’n’roll, modern dance¸ el trabajo con máquinas. Me gustan mucho Radiohead, Bjork, Apex Twins. Antes, en la historia, Deep Purple, en especial su sonido como grupo.

“Hace nueve años que existe el trío. Con Magnus, el baterista, somos amigos desde que teníamos dos o tres años de edad: crecimos juntos, empezamos a tocar juntos. Teníamos grupos diferentes, bandas de rock’n’roll; más tarde yo me mudé a Estocolmo y empecé a hacer cosas por mi cuenta, pero luego volvimos a coincidir, alrededor de 1990, y comenzamos a improvisar y notamos que teníamos un lenguaje muy natural entre nosotros, porque nos habíamos conocido durante todo ese tiempo. No teníamos que decirnos nada, sólo tocábamos, y salía naturalmente. Decidimos volver a formar una banda y, después de tocar con otro bajista, en 1993 apareció Dan. Lo primero que tocamos era rock. Crecí en los setenta, así que mis ídolos eran The Sweets, Slade, Jimi Hendrix. Era la clase de música con la que crecí por lo que, claro, era mi música. Un par de años después nos pasamos al jazz.

“Creo que eso debe de tener que ver con que mi padre escuchaba mucho jazz, así que era un sonido que me rodeaba constantemente desde la infancia. También tiene que ver con que comenzamos a desarrollarnos en nuestros instrumentos, a aprender más y a saber más, entonces quisimos desarrollar la música y, por supuesto, el camino natural era el jazz, puesto que exige un poco más y teóricamente debes entender algunos acordes bastante complejos, y yo quería probar esos acordes.

“De ninguna manera creo que el rock es limitante para un músico. Para nada. Todas las clases de música son limitantes si tú te limitas, el límite está en uno, no en la música. Hay mucho jazz aburrido, en verdad, al menos para mí: siento que algunos músicos ya no escuchan, sólo repiten sin cesar lo que hacen siempre, y hay fantástica música pop que está desarrollándose y avanzando. Para nosotros fue muy natural tomar el jazz, tal vez porque era lo que todos esperaban de nosotros, pero eso no significa que hayamos abandonado el pop. Para nosotros el jazz, el dance, el pop, cualquier otro estilo, no son más que colores diferentes dentro de la música. jazz. Tomamos cosas de todos los estilos y en realidad no pensamos en nuestra música en términos de jazz. Usamos mucha improvisación, lo que básicamente puede ser la razón por la que nos consideran un trío de jazz. Pero las melodías y los ritmos no son típicos de ese estilo.


EST Plays Monk, claro, sí es jazz. En realidad fue una idea de la compañía discográfica, que quería que hiciéramos un proyecto especial, no de material original, sino dedicado a un compositor. Tenía que ser Monk, por supuesto. Conocíamos su música, la habíamos tocado muchas veces antes. Pero cuando grabamos el disco tratamos de hacerlo a nuestra manera, no a la manera de Monk. Y fue un gran éxito en Suecia, parece que le gustó a mucha gente. La idea era atraer tanto a la audiencia de jazz tradicional como a un público nuevo, más joven, y parece que lo logramos.

“Si hay alguna influencia del folclore sueco en mi música, es algo natural, porque nacimos allí, vivimos allí y no hay nada que podamos hacer al respecto. Todo lo que toquemos siempre tendrá que ver con el folclore sueco. Cuando empezamos yo no sabía mucho de la música tradicional sueca. Lo único que sabía era que la detestaba porque muchos de esos músicos la tocan muy mal, pero desde hace un par de años empecé a conocerla mejor porque grabé dos discos con el trombonista Nils Landgren (Swedish Folk Modern y Layers of Light). El dueño de la compañía discográfica insistió en ese proyecto y eso me sirvió para darme cuenta de que existe muchísima música folclórica sueca de gran calidad. No creo de todas formas que eso haya cambiado mi forma de componer, aunque tal vez me haya dado otro color, otra libertad.

“También compongo con ordenadores. Aunque no para el trío; es decir, compongo mucho fuera del trío, pero por ahora no he grabado nada de eso, es más un pasatiempo. No sé si alguna vez alguien va a oírlo. Tengo cosas muy extrañas en el ordenador, en mi habitación. Me interesa analizar las posibilidades de ese mundo, que es totalmente diferente. Pero lo que hago es música totalmente electrónica y sintetizada. En vivo no usamos ordenadores; sí algo de electrónica, como amplificaciones simuladas, distorsiones, efectos como el fuzz o el wah-wah en los tres instrumentos.

“A partir de From Gagarin’s Point of View y Good Morning Susie Soho el trío comenzó a cambiar. Empezamos a producirnos nosotros mismos y a trabajar en un estudio específico, y nos permitimos usar no sólo los instrumentos acústicos sino todos los sonidos que precisábamos para la música. Eso también es una libertad nueva. Aún así, en el fondo, la música sigue siendo acústica. Agregamos electrónica como un condimento.

“Eso no modificó la espontaneidad de las grabaciones. Hacemos lo mismo que antes; entramos y tocamos todo en una toma. Cuando está listo, lo escuchamos y a veces grabamos algo encima. Por ejemplo, en Gagarin, entramos en el estudio, tocamos el tema, la escuchamos y dijimos: “qué bien que salió, hagámoslo de nuevo”, y sobregrabamos otro trío encima. Eran seis instrumentos, todos acústicos, todo al mismo tiempo.

“La fusión de los setenta no me interesa para nada. Por supuesto que hay algunas cosas buenas (Miles Davis, Weather Report), pero en general siento que algo se había perdido, el alma tal vez; era algo muy superficial, con nada adentro.

“Dentro de la música escandinava Jan Garbarek y Terje Rypdal son pioneros en el sentido de que grabaron y fueron conocidos en el exterior, y nos ayudaron a ver que eso era posible. Yo diría que, generalizando, el jazz de Dinamarca es bastante tradicional, suena muy parecido al norteamericano. Noruega, en cambio, es completamente novedoso: experimentan mucho con máquinas, sonidos, colores, y crean un estilo completamente propio. En Suecia estamos algo así como en el medio.

“Muchos músicos de Suecia querían grabar en ECM y, si no era posible, al menos sonar como si grabaran en ECM, con eco, con reverberancia, un sonido etéreo y atmosférico y frío. Nosotros desde el principio supimos que queríamos ser distintos: otra cosa, nada de ECM. Y tal vez eso sea lo que nos ayudó a buscar un estilo propio.

“Se dice que somos representantes del jazz del siglo veintiuno. Bueno, es fantástico si podemos formar parte de eso. Es cierto que es necesario desarrollar el jazz, pero eso no se puede forzar, todos deberían tocar como lo sienten. Lo que hacemos es, para nosotros, natural. Lo que hace el trío de Brad Mehldau puede ser en cierta forma más tradicional, pero al mismo tiempo están desarrollando el concepto del trío de piano de una manera fantástica, que también es parte del siglo XXI. No usan la electrónica, pero no la necesitan; tocan perfectamente bien. Pero si nosotros somos parte de ese futuro, grandioso, por ahora sólo tratamos de tocar lo mejor que podamos.”

Publicado en Cuadernos de Jazz en el 2002.

2 comentarios:

Galois dijo...

Impresionante trío. Escuché sus últimos 4 discos (Gagarin, todavía no).
A pesar de que crecí escuchando a Keith Jarrett, creo poder decir sin equivocarme (o no tengo vergüenza para afirmarlo) que EST es al jazz del futuro lo que Jarrett fue a un pasado glorioso. Pero lamentablemente, pasado.

pablo dijo...

Es triste leer la entrevista de alguien tan lleno de ideas y proyectos, rebosante de inspiración el día de su muerte...
Ciertamente era un grupo impresionante, muy innovador e inspirado.